que ver en praga

Qué ver y hacer en Praga

Cosas que hacer y ver en Praga

A continuación verás una guía completa y detallada de las cosas principales que hay que hacer y ver en Praga en 1, 2 o 3 días.

Praga es un hechizo, una “Ciudad Mágica” situada en el centro de Europa. Toda la historia de Praga se puede contar a través de las leyendas: el nombre “umbral” (Praha) recuerda la fundación de la ciudad deseada por la princesa Libuše, una mujer sabia de gran belleza a la que se le atribuyen misteriosos poderes mágicos.

El umbral era el de una casa en construcción, donde se encuentra hoy el Castillo. Así comienza la historia mágica de Praga, con leyendas grandes y pequeñas, entre las cuales la más famosa es la del rabino Loew y su Golem, un terrible monstruo de arcilla creado para defender a los judíos de Praga de la persecución. Luego está la leyenda de las estatuas del Puente de Carlos y los Niños de Kampa, pero le daríamos a Praga solo una impresión esotérica y parcial.

Además de estas historias legendarias y mágicas (para quienes creen en ella), Praga ofrece razones mucho más sólidas para visitarla: es una capital acogedora, segura y bien conservada, con monumentos ricos en historia y belleza, eventos culturales y una vida nocturna que no sabe parar. Los precios de los hoteles en Praga todavía son accesibles, al igual que el costo de vida.

Por esta razón, lo invitamos a organizar su viaje con nuestro guía y descubrir las cosas que ver en Praga durante un fin de semana o unas vacaciones en la capital checa.

1. Castillo de Praga

Quienes hayan leído (aunque sea un poco) a Kafka reconocerán en el castillo la presencia inquietante de casi todas las novelas del gran escritor de Praga. Siempre un símbolo de poder, el complejo del castillo se eleva sobre Praga, amenazante e inaccesible.

Largas calles empinadas, incluida la espléndida y agotadora Via Nerudova, conducen al descubrimiento de este lugar donde la historia y la leyenda, sagrada y profana, se han mezclado durante siglos. La Catedral de San Vito, símbolo de la religiosidad checa, coexiste con el Vicolo D’Oro, donde los alquimistas buscados por Rodolfo II buscaron el elixir de la larga vida y la fórmula mágica para transformar metales en oro.

3. El casco antiguo de Praga

Después de Malá Strana, el otro gran distrito histórico de Praga es Stare Mesto, que en checo significa Ciudad Vieja. El centro del distrito es la Plaza de la Ciudad Vieja, que siempre ha sido el lugar de los eventos más importantes en Praga: desde la coronación de los soberanos hasta las ejecuciones de los condenados.

Esta problemática historia se encuentra sobre todo en la superposición de estilos arquitectónicos que se suceden en la plaza, incluso si el aspecto siempre está equilibrado. Hoy, la atracción principal es el reloj astronómico del Ayuntamiento que cada hora da “vida” a las estatuillas de las figuras religiosas y civiles que se mueven y persiguen en un antiguo ritual, incluso si el verdadero monumento que no debe perderse son las agujas góticas de la Iglesia. de Týn.

3. Catedral de San Vito en Praga

Dentro de los muros del Castillo de Praga se encuentra esta espléndida catedral gótica, una de las más grandes de Europa: la Catedral de San Vito en Praga

Tiene 124 metros de largo, 60 metros de ancho y 33 metros de alto. Aquellos que llegan al castillo después de visitar Mala Strana, lo primero que notarán es el contraste entre el barroco del distrito inferior y las típicas agujas puntiagudas de la Catedral.

El interior es espléndido y uniforme, aunque la construcción se ha seguido durante seis siglos. Para visitar la Capilla de San Wenceslao, la cripta subterránea con las tumbas de los reyes de Bohemia y el tesoro con joyas para la coronación de los soberanos.

4. Malá Strana en Praga

Malá Strana en checo significa “Pequeña fiesta” y es el nombre con el que se identifica esta parte de Praga con respecto a Nove Mesto, la ciudad nueva.

Destruido en 1541 por un gran incendio, fue reconstruido por artistas y arquitectos italianos, que le dieron su actual aspecto barroco y renacentista. Desde entonces, parece que el tiempo se ha detenido porque los hombres y la naturaleza afortunadamente han dejado este lugar igual que cuando fue reconstruido.

Aún intacta, Malá Strana es una pequeña joya con pequeños cuadrados, espléndidos palacios y rincones románticos. La Iglesia de San Nicola (en Praga hay dos) divide Malá Strana en dos y sobre todo el vecindario domina la imponente silueta del Castillo, al que se puede llegar con espléndidas (y empinadas) subidas panorámicas.

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